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ARQUITECTA Y SOCIA RACC
“La arquitectura es el mejor éxito de Barcelona”
ARQUITECTA Y SOCIA RACC
“La arquitectura es el mejor éxito de Barcelona”
¿Qué debe tener una casa para ‘sentirse como en casa’? Según Benedetta Tagliabue, “las cosas que le gustan a quien vive en ella. Los arquitectos ayudamos a crearla, pero debemos escuchar a quien debe encontrarse a gusto y feliz en ella”. Una máxima que esta socia del RACC aprendió de su marido y socio, el arquitecto catalán Enric Miralles, y que aplicó en su vivienda particular en el Barrio Gótico y en edificios emblemáticos de la Ciudad Condal, como el mercado de Santa Caterina o la sede de Gas Natural. Hoy la profesión la ha llevado a trabajar intensamente en el extranjero y a experimentar con mobiliario y materiales ecológicos, a pesar de que nunca pierde de vista Barcelona, donde “la arquitectura es el exitazo turístico y de movilidad armónica”.
Por Magda Farré Fotografía Pau Roig Vídeo Raul Navarro

¿Para los arquitectos que vivís en Barcelona, Gaudí es una inspiración inevitable?
Gaudí fue un arquitecto excepcional. Ha sido todo un ejemplo, pero es mejor no intentar imitarlo.

En 2013 ganaste el Premio Riba Jencks 2013 de arquitectura, un reconocimiento que también consiguió Zaha Hadid en 2006. ¿Cuál es el papel de la mujer en esta profesión?
Zaha Hadid se ha convertido en una de las personas que más ha construido por todo el mundo, pero en general la sensibilidad que podemos aportar las mujeres es muy sensorial a nivel de piel y texturas de los materiales. Y esto interesa a la arquitectura actual.

Hacer de arquitecto en pareja también es una modalidad habitual. ¿Cómo se crea entre dos?
Se trabaja peleándote a menudo, pero la arquitectura es una profesión muy familiar porque afecta a todos los aspectos de la vida. Entonces es muy normal que quieras compartirlo con la persona con quien vives tu día a día. En esta profesión hay muchas parejas sentimentales, a pesar de que si se separan es un lío de proyectos firmados...

A pesar de la muerte de tu marido y socio, el arquitecto Enric Miralles, acabaste proyectos que llevabais en común como el mercado de Santa Caterina. ¿Cómo te mantienes en primera línea cuando la vida te da un revés?
A mi me gusta seguir pensando que mi profesión es un juego, porque si te lo tomas todo de forma seria y trascendental... En ocasiones pienso en arquitectos que se han tirado desde un puente o desde sus obras antes de inaugurarlas. Y es que la arquitectura da mucho miedo: todo el dinero que cuesta una obra debe servir a la gente, edificios que deben durar generaciones... Es mejor tomárselo con la máxima normalidad posible y seguir, aunque la vida te dé un revés.


EL MERCADO DE SANTA CATERINA ES UN PROYECTO EGOÍSTA, MÍO Y DE ENRIC

¿Qué significa el mercado de Santa Caterina para Barcelona y para ti?
Es un proyecto egoísta. Lo iniciamos con el Enric como una rebelión de vecinos: era nuestro mercado de siempre, habíamos oído que lo querían derribar y empezamos el proyecto para evitarlo. Lo cuidamos muchísimo y ha sido un proyecto muy íntimo.

¿Qué representa la arquitectura en la marca Barcelona?
Con los años, Barcelona ha cuidado mucho mejor los elementos a visitar. Entre estos, la arquitectura es un puntal. La arquitectura ha ayudado a reinventar y utilizar la ciudad de Barcelona, es el exitazo de la ciudad.

¿Los iconos arquitectónicos en las grandes capitales, las posiciona o deben estar ‘al servicio de’?
Posicionan mucho y están muy bien para los turistas, que llegan a la ciudad y tienen menos de cuatro días para descubrirla. Pero lo más importante, que pocas veces se tiene en cuenta, es que la arquitectura ayuda a tener un tejido urbano coherente y a moverse de forma relajada.

¿En Barcelona también?
En Barcelona la movilidad está muy bien estudiada y es armónica. Esto hace que sea fácil moverte por nuestra ciudad. Esta es una arquitectura invisible, pero fundamental; no existe ninguna arquitectura icónica que lo iguale.


EN BARCELONA LA MOVILIDAD ESTÁ BIEN ESTUDIADA Y ES ARMÓNICA

¿Cómo se vive en un edificio gótico rehabilitado?
A mi me gusta mucho. He vivido muchos años en Venecia y he crecido con la historia al lado. Con Enric fue muy bonito ver cómo podíamos transformar la historia dentro de casa y hacerla útil al presente. Es como seguir viviendo junto a otras generaciones. Da un sentido de continuidad muy especial.

Con el pabellón en la Exposición Universal de Shangai también recuperaste la memoria histórica, pero con el mimbre.
En una exposición universal tienes que hacer manifiesto, y allí se hablaba de la ciudad futura. Yo quería reflejar lo que normalmente no se mira de una ciudad, que es la vida más rural... y ver cómo desde el pasado hay una continuidad que une a la humanidad. El hecho de tejer y hacer utensilios de mimbre es tan tradicional para los chinos como para los españoles: por eso el pabellón intentaba celebrar este lenguaje común y además potenciar la sostenibilidad de los materiales naturales.

¿El ecologismo es una tendencia?
Ahora la arquitectura ecológica es importantísima, casi indispensable.

La sede de Gas Natural en Barcelona está repleta de placas fotovoltaicas, aire acondicionado subdividido… ¿es importante que la ciudad dé ejemplo de ahorro energético?
Creo que sí. Y además es un edificio en el que, aparte del aspecto energético, que es su tema, hay otro aspecto ecológico que es la integración del edificio en el entorno. Normalmente los edificios verticales se separan de su entorno, crean casi una base separada como si fueran fortalezas. En cambio, el edificio de Gas Natural crea una calle debajo del mismo edificio y todo un parque a su alrededor; por lo tanto, integra muy bien el movimiento de la planta baja y de la ciudad. Además, tiene un movimiento de fachada con mucho perímetro que permite a todos los que trabajan en su interior disponer de mucha luz natural.

Seguimos con el mimbre... porque ¿la Tina que diseñaste para el Salón de Milán de 2013, hoy es tu joya de la corona, no?
La Tina viene de un colaborador del despacho que me comentó que en Valencia había una empresa que hacía muebles de mimbre y quería innovar un poco su catálogo. Como habíamos hecho el edificio de Shangai y habíamos investigado con artesanos, nos gustaba la idea de ver qué podía realizarse de new design con un material antiguo.

¿Por qué ese giro hacia el mobiliario?
Normalmente, sólo hacíamos mobiliario para nuestros edificios y no lo poníamos en producción. Pero últimamente han venido casas de producción que nos piden diseño y hemos hecho un mueble para uso más público; un sofá de gran espacio. Se puede poner en casa porque son piezas que puedes utilizar juntas y es muy atomístico, con materiales naturales...

También habéis hecho mobiliario de calle.
Sí, como el que tenemos en la entrada de la Fundación Enric Miralles. Lo ideamos con mi marido cuando veíamos cómo nuestra hija jugaba con las dunas de la playa. Intentamos hacer algo de hormigón que diera la sensación de ser como un niño jugando. ¡Todo un reto!

¿Cómo se vive la crisis en un despacho de primera división?
La crisis ha sido muy dura para los arquitectos en España. Nosotros hemos tenido mucha suerte de trabajar en China, proyectados con el gran edificio de la Expo cuando llegó la crisis. La mayoría de mis colegas se han marchado a enseñar o a abrir nuevos mercados en otros países. Hoy es una profesión muy complicada. Pero creo que al final nos reportará cosas positivas porque en todo el mundo se está viendo la gran calidad de los arquitectos de nuestro país.

¿Te mueves en bici por Barcelona?
Siempre que puedo, sí. A veces incluso voy con una mano en el manillar y la otra cogiendo la correa del perro que me acompaña. Es muy bonito ir en bicicleta por Ciutat Vella. También con una pequeña moto o a pie. Esto es la gran convivencia de Barcelona.


VIENDO A MI HIJA JUGANDO EN LAS DUNAS ME INSPIRÉ PARA DISEÑAR UN SOFÁ DE HORMIGÓN

¿Un momento clave en tu carrera?
Hay muchos que se van añadiendo. No creo que exista uno que haya cambiado mi carrera.

¿Cuál es la importancia del viaje en tu profesión?
Fundamental. Cuando empezamos con Enric, él era un chico de gran talento pero joven, y a esa edad es muy difícil que te den un espacio en tu profesión. Por eso, desde el principio tenía la costumbre de viajar, abrirse a concursos en otros lugares era muy normal, conocer a personas de otros países...

¿Nos podrías recomendar cuatro destinos europeos para visitar arquitectura?
En Finlandia, ver cosas de Alvar Aalto siempre es una sorpresa. Creo que las grandes capitales como París y Londres son maravillosas, también la arquitectura novedosa de Nueva York. Realmente todos los destinos son interesantes: Copenhague, otras ciudades como Taipéi, Shangai, Beijing...

¿Te gusta el motor?
Tengo un Mercedes enorme con el que nos trasladamos mis hijos, los amigos de mis hijos, el perro, el pájaro que tenemos por casa... Antes tenía un Jaguar que he heredado de Enric. Elegantísimo, me encantaba conducirlo, sobre todo porque todos me miraban y me veían más guapa dentro de ese coche. Lo tengo como una reliquia. A veces he tenido que llamar al RACC porque no le funciona la batería.

¿Qué te parece el edificio de la sede central del RACC?
Muy visible, seguro que te das cuenta de que existe cuando pasas por delante. Es un edificio que representa mucho el motor con una arquitectura tipo coche. Una fuerte presencia también con el cubo amarillo...

Finalmente, explícanos tu proyecto más reciente, BCN Re.set.
Una forma de celebrar el Tricentenario haciendo arquitectura, cultura, llevando a gente diferente... porque el Tricentenario representa un momento del derribo de un muro, sino celebrar la resistencia a un momento de debilidad. Con el Àlex Oller realizamos un muro que se transforma en algo bonito, positivo. Es lo que ha hecho Barcelona: ha transformado una derrota en algo positivo y una ciudad abierta que todo el mundo identifica como el lugar más deseado para visitar.